Elongar los isquiotibiales

Una de las barreras que más solemos encontrar al inicio de empezar a practicar Yoga es la falta de elasticidad, sobre todo en la zona de los isquiotibiales. Es una sensación de tensión en la que notamos que nuestro cuerpo no puede flexionarse ya más hacia adelante.

Los isquiotibiales son tres músculos largos que se encuentran en la parte posterior de nuestros muslos. Estos nos permiten flexionar la rodilla y extender la cadera.

Cuando permanecemos mucho tiempo sentados, estos músculos no están realizando ningún esfuerzo, están inactivos y su longitud es más corta. Esto conlleva a que los isquiotibiales se acorten y tengamos esa sensación de tensión y falta de flexibilidad. Esta tensión mantenida en el tiempo puede provocar lesiones en los discos vertebrales, modificación en la inclinación de la pelvis y por lo tanto, un cambio también en la curvatura normal de la espalda.

Todo esto, a nivel de práctica de Yoga, da cierta dificultad en la realización de asanas de flexión hacia adelante como uttanasana, prasarita padottanasana o pascimottanasana, entre otras.

Utthita hasta padangusthasana 1

En las clases de Yoga se trabaja la elongación de estos músculos, creando más flexibilidad. En muchas ocasiones no son solo los músculos los que están tensos, sino también los tejidos conectivos y la fascia (todo lo que rodea al músculo) haciendo que los avances sean más lentos.

Cambia tus hábitos

Aunque en tus clases de Yoga se trabaje la flexibilidad de las piernas, si después volvemos a nuestros hábitos de siempre los músculos volverán a su estado natural, volverán a acortarse. Por ello, si quieres conseguir avances deberías modificar algunos aspectos de tu día a día:

Utiliza la silla (sofá) lo menos posible.

Si tu trabajo no te lo permite, levántate cada 20-30 minutos, estira las piernas. La musculatura se atrofia, y por mucho que practiques en clase no obtendrás mejoría.

No lleves al máximo tus extensiones hacia adelante.

Si forzamos demasiado durante la práctica no conseguiremos relajar y flexibilizar los isquiotibiales y además, la musculatura se podría desgarrar. Cuida tu cuerpo durante la práctica y aplica el primer yama Ahimsa.

No te frustres si no llegas a tocarte los pies, si no puedes extenderte bien hacia adelante. Nuestra vida fuera del mat puede hacer que este progreso sea más lento, ya sea por nuestro trabajo, porque practiquemos otros deporte, por nuestra vida “sedentaria”… Es importante seguir con la práctica, relajar esos músculos, e intentar cambiar los hábitos también fuera de la esterilla.

Namasté.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad