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Ritmos circadianos

ritmos circadianos

Nos encontramos en pleno otoño y este fin de semana hemos iniciado el cambio de hora, dónde podemos observar muchos cambios en la naturaleza y en nuestros hábitos y rutinas.

El sueño y el descanso forman una parte muy importante de nuestro bienestar físico y mental. El buen descanso es esencial y puede que este cambio, aunque solo sea de una hora, nos afecte.

Pero en este post te voy a dar algunos consejos para que puedas llevarlo lo mejor posible y sepas adecuarlo a tu día a día.

Ritmos circadianos

Empezamos hablando un poco de los ritmos circadianos.

Somos seres de luz, y funcionamos con el sol. Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario y que responden a la luz y la oscuridad (día/noche). La principal señal que influye en nuestro ritmo circadiano es la luz solar.

Estos son quienes determinan nuestro patrón de sueño: durante el día, con la luz de sol, es momento de estar despiertos, de realizar nuestras actividades, nuestro trabajo, pero cuando el sol se esconde es momento de parar, de bajar el ritmo e ir introduciendo los hábitos de sueño.

Esto puede sonar a locura si tenemos en cuenta que a las 18h ya es de noche y muchos seguimos en nuestro trabajo hasta unas horas más tarde. Es complicado seguir a rajatabla este tipo de rutina (no me voy a ir a dormir a las 19h si termino de trabajar a las 20h, por ejemplo).

Aún así, podemos intentar amoldar nuestras rutinas para que este cambio de hora afecte lo menos posible a nuestra higiene de descanso.

Luz y oscuridad

Como ya he comentado los ritmos circadianos son quienes determinan nuestro patrón de sueño. Estamos diseñados para estar activos durante el día y descansar durante la noche.

Cuando es de día, cuando hay luz, esta es recibida por el hipotálamo y llega a nuestro cerebro, mandándonos la señal de que es de día y debemos mantenernos despiertos.

De lo contrario, cuando el sol se esconde y hay menos luz nuestro cuerpo empieza a producir melatonina (hormona del sueño), nos empieza a entrar somnolencia y prepara nuestro cuerpo para irnos a dormir.

Por eso es normal que durante las siguientes semanas al cambio de hora sientas que quizá a las 7 de la tarde estás agotado y necesites bajar el ritmo: tu cuerpo reacciona a tu ritmo circadiano avisando al cuerpo de que no hay luz y es hora de empezar tu rutina de descanso.

Rutina de sueño

Si eres de los que el cambio de hora le afecta a nivel físico y mental puedes tratar de incorporar esta rutina.

1. Despertarse con la salida del sol. Intenta despertarte al mismo tiempo que el sol sale. Te ayudará a seguir su mismo ritmo.

2. Exponte a la luz solar al menos 30 minutos. Nada más despertarnos sería ideal exponernos durante un rato a la luz solar, así nuestro cerebro recibirá esta señal y nos preparará para la actividad del día, quitándonos esa “pereza” que muchas veces tenemos por las mañanas y activando nuestro cuerpo llenándolo de energía.

3. Realiza ejercicio físico durante 30-60 minutos al día. Es muy importante realizar ejercicio físico a diario, esto ayuda al descanso ya que aumenta la relajación corporal y mental y reduce el estrés. Practicar un yoga suave por la mañana puede activarte y prepararte para el día, así como realizar una práctica un rato antes de dormir te ayudará a conciliar mejor el sueño.

4. No tomar cafeína después de las 14:00h. La cafeína suele permanecer en nuestro organismo unas 6-8 horas. Evita tomar café/té después de la comida.

5. Evitar la exposición a las pantallas 1 hora antes de dormir. La luz azul artificial y ultravioleta de las pantallas hace que nuestro cuerpo no empiece bien su proceso de sueño, afectando a nuestro ciclo biológico. Nuestro cerebro detecta la luz de la pantalla y no reconoce que es de noche, pudiendo provocarnos insomnio. Aprovecha ese tiempo para leer un libro, meditar, escribir, organizarte el día siguiente…

6. Mantén la habitación a una temperatura fresca y sin ninguna luz que pueda entrar en ella. La luz puede estimular el cortisol y dificultar el sueño.

7. No te vayas a dormir justo después de cenar. Intenta que tu cena sea ligera y que haya una diferencia de tiempo de una hora y media/dos horas, para que la digestión procese adecuadamente y no influya en tu descanso.

8. Intenta ir a dormir siempre a la misma hora. Al igual que al despertarte, esto hace que nuestro cuerpo se acostumbre a una buena rutina de sueño-vigilia.

Acepta los cambios

Hay personas a las que este cambio de hora les afecta bastante, sobre todo en su estado de ánimo. Es importante aceptar los cambios. El otoño-invierno es una época de recogimiento, de conectar con nuestro interior, de observar hacia adentro. Es una época para estar con nosotros mismos y comprender que esto forma parte del cambio. Saber abrazar los cambios nos hará disfrutar de todas las cosas maravillosas que nos aporta la naturaleza.

Intenta integrar estás pequeñas rutinas, practica yoga, medita, disfruta de pasar tiempo contigo mismo y sobretodo disfruta de los cambios de esta estación que para mi, es maravillosa.

Namasté.

Asanas invertidas

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Las asanas invertidas son probablemente unas de las posturas que más atraen y que más curiosidad presentan cuando se empieza a practicar Yoga. Estas asanas pueden suponen un desafío físico y mental.

Cuando las vemos muchas veces creemos que va a ser imposible realizarlas y que necesitamos mucha fuerza de brazos, abdomen y del cuerpo en general. ¿Y si te digo que estas asanas no requieren de casi fuerza? Es más importante aprender a activar los músculos que poseer mucha fuerza.

Para poder realizarlas es necesario tener desarrollados también otros factores como es el equilibrio, la alineación, y lo más importante: perder el miedo y saber caer.

Fuerza

Está claro que este tipo de posturas requieren cierta fuerza de los músculos, sobretodo de brazos y abdomen. Es necesario trabajar la fuerza de estos, pero no se requiere de una extremada fuerza para poder subir a una postura invertida: es más importante saber activar los músculos que tener muchísima fuerza. Una vez domines la asana te darás cuenta que el esfuerzo que necesitas es mínimo.

Equilibrio

El equilibrio es una parte fundamental de estas asanas. Es necesario para encontrar el centro de la postura y para no desestabilizarnos y evitar caer.

Alineación

En relación con el equilibrio, nuestro cuerpo debe estar bien alineado para repartir todo el peso de manera adecuada y poder permanecer en la asana. De lo contrario, si la alineación no es correcta es más probable que no alcancemos la postura o nos caigamos nada más subir.

Miedo a las invertidas

El miedo es uno de los obstáculos más grandes a la hora de realizar asanas invertidas. Para mi es uno de los inconvenientes más importantes y suele ser el que hace que no avancemos en estas invertidas.

Consejos para realizar invertidas

-¡No tengas prisa! Al igual que cualquier asana de Yoga requiere de tiempo y práctica, las invertidas necesitan ese tiempo para practicar, asimilar e interiorizar la postura.

-Maten una práctica constante. La constancia es la clave. Si no practicamos y probamos, es muy difícil aprender y lograr una postura de Yoga. Así que el mejor consejo es siempre que pruebes, practiques y no desistas. Es importante que este tipo de posturas estén dirigidas por un profesor de Yoga que te pueda indicar la manera correcta de realizarlas para que no te provoquen ningún tipo de lesión.

-Ten paciencia. Vas a caer mil veces, saltarás mil veces más y probablemente no consigas subir a la postura. No te preocupes porque es normal. ¿La solución? Practicar, como he comentado en el anterior punto.

-No te olvides de practicar otras asanas de Yoga. Para poder conseguir una invertida necesitaremos como he comentado trabajar el equilibrio, fuerza, alineación, concentración… Y para poder conseguir todos estos factores es importante practicar muchas asanas de yoga. ¡Todas nos van a ayudar a conseguir nuestras invertidas!

-No te frustres. Es normal sentir frustración y muchas veces querrás desistir. Es aquí cuando deberás manejar este sentimiento y recordar que con la práctica todo sale.

-No fuerces tu cuerpo. La práctica es importante pero hasta un límite. No debes demostrar nada a nadie y todo lleva su tiempo. Cuida tu cuerpo y cuando tenga que salir saldrá.

-¡Disfrútalas! Son asanas muy divertidas, disfruta del proceso y de todo lo que aprendes con ellas hasta que consigues dominarla.

Contraindicaciones

Son asanas muy divertidas y desafiantes, pero también avanzadas y exigentes. No debes practicar invertidas si:

-tienes alguna lesión en la cervical, si padeces otitis o problemas en el corazón.

-si sufres de presión arterial alta o migrañas.

-si estas embarazada.

Si quieres practicar yoga y quieres iniciarte o mejorar en las asanas invertidas yo puedo acompañarte en la práctica, para construir una base sólida y segura.

Puedes mandarme un mensaje a través de mi Instagram

Namasté.

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¿Para qué sirven las asanas en Yoga?

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Si pensamos en una clase de Yoga nos viene a la cabeza una secuencia de asanas (posturas) y movimientos, normalmente dinámica, en la que ejercitamos todos los músculos y parte de nuestro cuerpo.

Todos estos “ejercicios” nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud, nuestro cuerpo físico, nuestra flexibilidad, fuerza… pero en la antigüedad, ¿cuál era la finalidad de la práctica de asanas?

Antiguamente, la práctica de yoga en muy pocas ocasiones incluía asanas o movimiento de nuestro cuerpo. Según el Hatha Yoga Pradipika (uno de los textos más antiguos dónde se describe el Hatha Yoga) solamente se conocían unas 15 asanas. La práctica iba enfocada al trabajo meditativo. Con el tiempo, los nuevos textos han ido ampliando el número de asanas.

Realmente, el propósito de la práctica de yoga es entrar en un estado meditativo para llegar a la claridad y la liberación. Por tanto, el propósito de realizar una clase llena de asanas dinámicas es alcanzar un cuerpo saludable y fuerte que permita al yogui meditar durante muchas horas.

Si nuestro cuerpo no está sano, si tenemos dolencias, si no está bien ejercitado, nos va a resultar imposible permanecer durante horas sentados en la postura de meditación (siddhasana), ya que cada dos por tres tendremos la necesidad de movernos y además estaremos centrados en qué parte del cuerpo se me ha dormido, en cómo me duele la espalda… y todo ello va a perturbar el enfoque en la meditación, ya que estaremos pendientes de todo lo externo.  

Por tanto, la finalidad real de practicar posturas en Yoga es alcanzar un cuerpo saludable para poder permanecer durante horas en la postura de meditación sin que nuestra mente se vaya a ninguna parte, sin distracciones. Se dice que una vez hayas conquistado la postura de Siddhasana, el resto de asanas no sirven para nada.

La evolución de las posturas a lo largo del tiempo ha ido alejando la práctica de asana de su estilo original, en el que se mantenían posturas sentadas durante mucho tiempo para llevar una práctica meditativa profunda.

Obviamente, en la actualidad el estilo y el ritmo de vida es totalmente diferente al que se tenía hace miles de años, por eso lo más habitual hoy en día es encontrar clases de Yoga muy dinámicas dónde la asana es la principal protagonista.

Con este post simplemente quería que conocieses la finalidad real de las posturas en Yoga, y que el yoga es mucho más que conseguir y hacer posturas bonitas.

Feliz semana.

Namasté.

Otoño y Yoga

Urdhva mukha

Llega el otoño y nuestro cuerpo y mente lo saben. Es mi estación favorita del año, y no solo porque se celebre mi cumpleaños… que también. Quien me conoce sabe que soy de frío, de lluvia, que los días grises no me deprimen, al contrario, estoy con más energía y paz. Seguro que alguien más por aquí es de los míos.

El otoño incita cambios. Los cambios más evidentes son aquellos que suceden en la naturaleza: tenemos menos horas de sol, las hojas de los árboles caen, el paisaje se tiñe de tonos marrones y amarillos, la temperatura baja y se producen más lluvias.

Pero también se producen cambios en nuestro interior, en nuestro estado de ánimo y nuestras emociones. Es normal sentir más cansancio, apatía, dolor articular, falta de concentración… La llegada del otoño puede suponer un período de inestabilidad física, mental y espiritual.

No obstante, con la práctica de Yoga y el conocimiento de esta disciplina podemos aprovecharnos de esta nueva etapa de cambios, todo ello a través de la observación y la aceptación.

¿Cómo puedo aprovecharme de los beneficios del otoño?

1. Aprende a convivir con la naturaleza y con lo que te aporta esta etapa.

-Acepta que se hace más pronto de noche. Hay muchas personas que este aspecto afecta en su estado anímico y su actitud. Puedes tratar de cambiar tus horarios y rutinas para adaptar este nuevo horario a tu vida. Levántate con la salida del sol y evita trasnochar.

– Sal a pasear por algún parque o alguna zona de tu pueblo o ciudad. Observa como se encuentra el paisaje, los cambios que se están produciendo, y disfruta de sus vistas.

2. Acepta que el otoño puede cambiar tu estado de ánimo.

En el momento que entiendas que este cambio de ánimo y de energía es algo normal, que se produce por el cambio de estación, todo será más fácil. Ser consciente de ello te ayudará a afrontar mejor la situación, ya que sabes que es algo que pasará.

3. Practica alguna actividad que te transporte al equilibrio.

El yoga es una de las disciplinas que más ayuda a encontrar el equilibrio de cuerpo y mente. A través de la práctica puedes integrar todas las herramientas que te van a ayudar a encontrar esa paz, calma y ecuanimidad.

Las asanas (posturas) nos van a ayudar a mejorar nuestro estado físico y con el pranayama (respiraciones) mejoraremos nuestra calma y paz mental.

Si nunca has practicado yoga este es un buen momento para empezar, y si ya lo hacías es el mejor momento para no dejarlo y/o retomarlo.

Puedes practicar conmigo de manera presencial en la zona de Valencia o de manera Online des de cualquier parte del mundo.

Escríbeme para cualquier duda a través de mi cuenta de Instagram.

Namasté

Yoga como estilo de vida

utthita hasta padangusthasana

Septiembre ya está aquí. Muchos volvemos a la rutina de nuestra vida, estudios y trabajos. A mi personalmente me encanta septiembre, me encanta la rutina y tener una planificación en mis días, eso me hace sentirme más segura y estable.

Puede que además te plantees nuevos propósitos para empezar el curso, y quizá uno de ellos sea practicar Yoga.

Yoga no es un deporte, no es meditación, no es respirar, el yoga no es algo temporal. Yoga es un estilo de vida que aporta bienestar, salud, autoconocimiento, y sobre todo crecimiento personal y espiritual. No se puede trabajar el yoga por partes, porque lo engloba todo.

El yoga está presente en las pequeñas cosas que vamos haciendo a lo largo del día, e integrarlo en tu vida no es fácil. Si quieres empezar a integrar el yoga en tu día a día ve poco a poco, siendo consciente de todo lo que haces, cuestionándote por qué y para qué lo haces.

Pero la clave es empezar. Yo te puedo acompañar en este camino de crecimiento a través del Yoga, y convertirlo en algo importante e imprescindible en tu vida, en un estilo de vida.

Puedes preguntarme cualquier cosa a través de mi red social Instagram, y practicar conmigo en mis clases presenciales o si lo prefieres de manera Online desde cualquier parte del mundo.

Espero que consigas todo lo que te propongas este nuevo curso y que el Yoga forme, aunque sea, una pequeña parte de ello.

¿Me dejas acompañarte?

Namasté.

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