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El ego en la práctica de Yoga

ustrasana

“Cómo practicamos es mucho más importante que qué practicamos”.

En muchas ocasiones en la práctica de Yoga, muchos alumnos quieren llegar a hacer posturas muy avanzadas y difíciles, aunque su cuerpo no esté preparado. En este caso el ego es quien domina la situación. Todos hemos pasado por este proceso. Queremos conseguir esa postura tan difícil, sin muchas veces ser conscientes que lo único que nos puede traer son dolencias y lesiones.

La finalidad del Yoga no es conseguir hacer la asana (postura) más enrevesada, sino crear consciencia de nuestro cuerpo y usar el yoga como una herramienta para conectar con nuestro cuerpo y nuestro interior.

Cada persona somos un mundo. Cada cuerpo tiene sus características y no todos vamos a poder realizar lo mismo. No dejes que el ego sea quien esté al mando en tu práctica de asanas en yoga.

Obsérvate y adapta la práctica a tu condición. No vas a ser un yogui más avanzado por conseguir hacer la asana más difícil. Serás un yogui avanzado cuando aprendas a respirar dentro de la postura, a autocorregirte, y a estar cómodo dentro de la asana. Cómodo, que te permita respirar, que te permita avanzar y te permita meditar dentro de ella, sin estar deseando desmontar porque te tira o se te ha dormido alguna parte del cuerpo.

Yoga no es una competición, es una práctica interior, para ti.

Debemos aprender a vivir con humildad y libres de ego.

Namasté

Cris

¿Para qué sirven las asanas en Yoga?

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Si pensamos en una clase de Yoga nos viene a la cabeza una secuencia de asanas (posturas) y movimientos, normalmente dinámica, en la que ejercitamos todos los músculos y parte de nuestro cuerpo.

Todos estos “ejercicios” nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud, nuestro cuerpo físico, nuestra flexibilidad, fuerza… pero en la antigüedad, ¿cuál era la finalidad de la práctica de asanas?

Antiguamente, la práctica de yoga en muy pocas ocasiones incluía asanas o movimiento de nuestro cuerpo. Según el Hatha Yoga Pradipika (uno de los textos más antiguos dónde se describe el Hatha Yoga) solamente se conocían unas 15 asanas. La práctica iba enfocada al trabajo meditativo. Con el tiempo, los nuevos textos han ido ampliando el número de asanas.

Realmente, el propósito de la práctica de yoga es entrar en un estado meditativo para llegar a la claridad y la liberación. Por tanto, el propósito de realizar una clase llena de asanas dinámicas es alcanzar un cuerpo saludable y fuerte que permita al yogui meditar durante muchas horas.

Si nuestro cuerpo no está sano, si tenemos dolencias, si no está bien ejercitado, nos va a resultar imposible permanecer durante horas sentados en la postura de meditación (siddhasana), ya que cada dos por tres tendremos la necesidad de movernos y además estaremos centrados en qué parte del cuerpo se me ha dormido, en cómo me duele la espalda… y todo ello va a perturbar el enfoque en la meditación, ya que estaremos pendientes de todo lo externo.  

Por tanto, la finalidad real de practicar posturas en Yoga es alcanzar un cuerpo saludable para poder permanecer durante horas en la postura de meditación sin que nuestra mente se vaya a ninguna parte, sin distracciones. Se dice que una vez hayas conquistado la postura de Siddhasana, el resto de asanas no sirven para nada.

La evolución de las posturas a lo largo del tiempo ha ido alejando la práctica de asana de su estilo original, en el que se mantenían posturas sentadas durante mucho tiempo para llevar una práctica meditativa profunda.

Obviamente, en la actualidad el estilo y el ritmo de vida es totalmente diferente al que se tenía hace miles de años, por eso lo más habitual hoy en día es encontrar clases de Yoga muy dinámicas dónde la asana es la principal protagonista.

Con este post simplemente quería que conocieses la finalidad real de las posturas en Yoga, y que el yoga es mucho más que conseguir y hacer posturas bonitas.

Feliz semana.

Namasté.

Eka Pada Rajakapotasana

Eka pada rajakapotasana

Eka pada rajakapotasana, o también conocida como la “postura de la paloma” es una asana de extensión de espalda y apertura de caderas de nivel avanzado, que requiere de una cierta flexibilidad y movilidad si queremos conseguir la postura en su versión final.

Lo que hace complicada esta postura es la cantidad de partes del cuerpo que deben estar bien trabajadas y flexibles:

Apertura de caderas.

Para poder colocar las piernas y las caderas bien dirigidas al frente es necesario hacer previamente un buen trabajo de caderas para colocar bien la base de nuestra postura.

Extensión de espalda

Nuestra columna debe tener cierta flexibilidad para poder realizar un buen arco de la espalda en la versión final de la asana y poder cogernos el pie.

Apertura de pecho y rotación de hombros

Tanto si queremos realizar una variante, como si queremos llegar a la asana final y coger con nuestras manos el empeine es importante tener una buena apertura de pecho y rotación de hombros para que lleguemos a alcanzar nuestro pie.

Como ves, no es una asana fácil de conseguir, pero no te preocupes, existen muchas variantes más sencillas para ir practicando poco a poco.

Variante Eka Pada Rajakapotasana

Lo más importantes es que siempre mantengas tus caderas bien alineadas, con las crestas ilíacas mirando al frente y lleves una respiración fluida que te permita ir entrando poco a poco en la postura.

Preparatoria para Eka Pada Rajakapotasana

Beneficios a nivel físico

Estiramos una gran cantidad de músculos de nuestro cuerpo: psoas, abdomen, hombros, pecho y cuello.

Fortalece y extiende toda la columna vertebral.

Abre los hombros y el pecho.

Alivia el dolor ciático.

Beneficios a nivel emocional

Las emociones negativas y el estrés se acumulan en nuestras caderas, creando tensión y rigidez. Con esta asana conseguimos trabajar la apertura de caderas, la cual nos hará liberar esas energías y sentimientos negativos.

Nos vemos en la esterilla.

Namasté.

Flexión hacia adelante

Paschimottanasana

El post de hoy va dedicado a las asanas de flexión hacia adelante. Estas suelen ser unas posturas que a priori parecen necesitar mucha flexibilidad para poder realizarlas y llegar con nuestras manos al suelo o llegar a cogernos los pies. Y sí, estas asanas requieren de flexibilidad, pero otra parte muy importante es saber cómo colocarse para entrar en la postura correctamente.

¿Qué beneficios nos aporta?

A nivel físico, en estas posturas se alarga toda la parte posterior del cuerpo, estirando todos los músculos y creando espacio entre las vértebras, oxigenando nuestros discos intervertebrales. Además ayudan a masajear toda la zona abdominal, relajando los órganos y mejorando la digestibilidad.

A nivel emocional, son posturas que nos ayudan a la introspección y a la observación hacia nuestro interior, ayudando a conectar con nosotros mismos, reduciendo sensaciones de estrés y ansiedad, y aportando calma y claridad a nuestra mente.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de realizar estas asanas?

En primer lugar, debes ir con cuidado a la hora de realizarlas, ya que si no se hace de manera correcta o fuerzas la postura más de la cuenta puedes lesionarte la espalda baja, ya que tiras en exceso de la zona lumbar para ir hacia adelante y esto es un gran error.

Para entrar en la postura es importante en todo momento tener la espalda erguida, una espalda redondeada en estas asanas solo nos llevará a lesiones.

La cabeza siempre es lo último que baja. Para ello, es importante alargar el abdomen y meter el ombligo y las ingles bien hacia dentro y hacia atrás: nuestra intención es llevar el pecho y el abdomen hacia nuestros muslos y no la cabeza.

Los isquiones deben ir bien dirigidos hacia atrás (en las posturas en sentado) y hacia arriba (en las posturas de pie).

El movimiento en estas asanas nace desde la cadera, es nuestra bisagra, la que nos permitirá ir hacia adelante.

La respiración debe ser fluida, larga y profunda. No retengas la respiración sino no podrás avanzar en la postura.

¿Por qué no llego a tocarme los pies?

Las flexiones hacia adelante no son nada fáciles. Requieren tener muchas zonas del cuerpo bien trabajadas y flexibles.

Seguro que (o bien has pasado por este momento o sigues en el proceso) al practicar Uttanasana quieres llegar con las manos al suelo, o en Paschimottanasana, que quieres llegar a coger tus pies, pero no puedes. Esto puede frustar, pero ¡no tengas prisa!

-Trabaja la flexibilidad de tus caderas para que te ayude a realizar el movimiento desde esta articulación.

-Flexibiliza la parte posterior de tus piernas. Muchas personas tienen estos músculos acortados y les impiden hacer la flexión hacia adelante. Pero con la práctica todo llega.

Respira, fluye, y sumérgete en el mundo de estas posturas.

Uttanasana

Nos vemos en el mat.

Namasté.

Salamba Sirsasana

sirsasana

Sirsasana se considera la reina de las asanas. Es una de las posturas más efectivas y completas para el desarrollo de cuerpo y mente. Aunque para realizar esta postura se requiere bastante fuerza, también hay una parte que es cuestión de concentración y conciencia de tu cuerpo.

Es una asana exigente a nivel físico, pero sin el dominio de la mente y de los ajustes adecuados es complicado hacer un buen sirsasana .

Esta asana nos ayuda a conseguir estabilidad y serenidad, tanto física como mental. El equilibrio en esta postura es fundamental, y se consigue con el trabajo de la concentración. Con Sirsasana, generamos una conexión directa de la cabeza con la tierra, que nos ayudará a liberar tensiones, aliviar el estrés y aumentar nuestra energía.

Aunque a priori parezca que todo el peso de nuestro cuerpo recae sobre la cabeza esto no es así. Todo el peso va enfocado en los antebrazos, de manera que liberamos completamente el peso de nuestra cabeza. Por tanto, se requiere un buen trabajo de la cintura escapular, brazos y hombros.

¿Cómo subir a Sirsasana I?

Se puede subir a esta asana de diversas maneras, pero la más adecuada siempre va a ser subir sin impulso, ya que nos podemos caer y hacer daño en la cervical. La mejor manera es subir con control del cuerpo, aunque nos lleve más tiempo de aprendizaje.

-En primer lugar debes medir la distancia entre tus hombros (los codos no se deben abrir, deben estar a lo ancho de tus hombros).

-Entrelaza las manos (debe quedar una especie de triángulo de tus brazos y manos) y coloca el tope de la cabeza (la parte más plana) en el suelo, junto a las palmas de las manos.

-Eleva las rodillas del suelo, y dirige el glúteo hacia el techo. Ve caminando con las puntas de los dedos hacia ti, hasta que tus caderas estén en línea con tus hombros.

-Ahora, activa bien Uddhyana banda (activa abdomen) y lleva una rodilla al pecho, la otra rodilla, y a continuación ve extendiendo las piernas, juntas, a la vertical.

Para mantener el equilibrio una vez arriba, es importante mantener las piernas juntas como si fuesen una sola; dedos apuntando hacia el techo y zona del core completamente activa. Empuja bien el suelo con los antebrazos para no cargar el peso en la cervical.

Para desmontar, baja despacio las piernas y quédate unos segundos en la postura de balasana (postura del niño) no te levantes de golpe.

Contraindicaciones

No debes realizar esta asana si tienes alguna lesión o hernia en la zona cervical.

No debes realizarla si tienes la presión arterial alta.

No es recomendable realizarla durante los primeros días de la menstruación.

Conseguir tener un nivel avanzado en Sirsasana no es cuando consigues subir, sino cuando aprendes a mantenerte, cuando aprendes a respirar dentro de la postura, a sentir y a ser consciente de todo tu cuerpo. Hasta que no domines la postura principal no debes pasar a realizar las variantes. Es un postura lesiva si no se hace correctamente, así que lo mejor es aprender a realizarla con un profesor cualificado.

Es una asana que a mi personalmente me encanta. Hay muchas variantes en Sirsasana, es divertida y desafiante, ya que nunca acabas de aprender y de descubrir diferentes formas.

Variante de Salamba Sirsasana I

¿Te animas a ponerte boca abajo?

Namasté.

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